Autora: Elsa Bornemann
RECETA PARA HACER UN POEMA
Para hacer un poema se necesita
tomar las lucecitas de blancos sueños,
pegarlas con la magia de una varita
a la hoja rayada de algún cuaderno...
Para hacer un poema se necesita
saber cortar las olas con la tijera,
coserlas a las nubes y, en calesita,
fabricar un sol rojo sin primavera.
Para hacer un poema se necesita
la ayuda de arañas... de golondrinas...
de las arpas del viento que se dan cita
con la tarde gitana por las esquinas...
Y por fin, del hada que —con alas bellas—
vuela en la sirena que escapa de un barco.
y a veces, salir a juntar las estrellas
que la noche loca tira por los charcos.
Fuente: http://www.cuentocuentos.net/poesia/112/receta-para-hacer-un-poema.html
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domingo, 18 de mayo de 2014
ROMANCITO DE LA NIÑA Y EL FANTASMA
Autora: Elsa Bornemann
ROMANCITO DE LA NIñA Y EL FANTASMA
Ha nacido un fantasmita
y yo seré su madrina.
Su mamá, Doña Fantasma,
casualmente, es mi vecina.
Lo miro: dulce y pequeño
en su sábana floreada...
con el pelo de puntillas
y carita almidonada...
—¡Cuidado, niña, mi niña!
—me dice el aire asustado—,
cuando crezca el fantasmita
puede llevarte a su lado...
Pues yo no le tengo miedo.
Si sabe llorar de veras,
con sus lágrimas redondas
me voy a hacer tres pulseras...
Jugaremos a la mancha
con su sombra y con la mía
y, tal vez, alguna tarde,
le enseñaré a que sonría.
—¡Cuidado, niña, mi niña!
—repite el viento espantado—,
puede llevarte una noche
en su velero alunado...
Mejor, así aprendería
canciones en fantasmés,
su modo de ver la luna
y de caminar sin pies...
Acaso le enseñaría
mi manera de mirar
a los pájaros del alba
o mi forma de soñar...
—¡Cuidado! —me grita y grita
la brisa desesperada—:
Niñas que aman a fantasmas...
¡terminan afantasmadas!
Fuente: http://www.cuentocuentos.net/poesia/100/romancito-de-la-nina-y-el-fantasma.html
ROMANCE DE LA CANOA Y EL RÍO
Autora: Elsa Bornemann
ROMANCE DE LA CANOA Y EL Río
Cuentan que era blanca
y que amaba al río
y que él la esperaba
de tarde, a las cinco.
Ella, una canoa,
él, un verde río...
Ella, de madera,
él, de junco y brillo...
Cuentan que se amaban
tal como dos niños
y que en cada cita
espiaba un grillo.
Ella, con sus brazos
de remos antiguos
—dulce— acariciaba
su cara de vidrio.
Y él, con sus labios
de agua —muy tibios—
toda la canoa
besaba a las cinco.
Cuentan que una tarde
de color ladrillo
la canoa blanca
no vino... no vino...
Loco de tristeza
la llamaba el río:
a toda la costa
salpicó su grito...
¡Ay!, que sin oírlo
un pescadorcito
la canoa blanca
llevó hacia otro río.
Cuentan que a las tardes,
cuando dan las cinco,
los labios del agua
se ponen muy fríos:
buscan la canoa...
sus remos antiguos...
La lloran los sauces
y la extraña el grillo.
Fuente: http://www.cuentocuentos.net/poesia/97/romance-de-la-canoa-y-el-rio.html
LOS NÚMEROS
Autora: Elsa Bornemann
LOS NúMEROS
El número UNO
vive en una casa
solo... ¿Qué le pasa?
El número DOS
es de los amigos.
Tiene dulce voz.
El TRES se divierte
y sus medias lunas
prende para verte.
CUATRO Maravilla,
patas para arriba
te ofrece su silla.
El CINCO te espera
usando una recta
gorra con visera.
El SEIS, bostezando,
con su pluma roja
se viene acercando.
Te saluda el SIETE
y su regia espada
al medio se mete.
El OCHO, que pinta,
aquí te regala
dos ruedas de tinta.
El NUEVE, celoso,
trae para darte
un globo precioso
y el loco Don CERO
se viene rodando
por todo el sendero
Fuente: http://www.cuentocuentos.net/poesia/114/los-numeros.html
LOS NúMEROS
El número UNO
vive en una casa
solo... ¿Qué le pasa?
El número DOS
es de los amigos.
Tiene dulce voz.
El TRES se divierte
y sus medias lunas
prende para verte.
CUATRO Maravilla,
patas para arriba
te ofrece su silla.
El CINCO te espera
usando una recta
gorra con visera.
El SEIS, bostezando,
con su pluma roja
se viene acercando.
Te saluda el SIETE
y su regia espada
al medio se mete.
El OCHO, que pinta,
aquí te regala
dos ruedas de tinta.
El NUEVE, celoso,
trae para darte
un globo precioso
y el loco Don CERO
se viene rodando
por todo el sendero
Fuente: http://www.cuentocuentos.net/poesia/114/los-numeros.html
LOS DOS ABUELOS
Autora: Elsa Bornemann
LOS DOS ABUELOS
¿Qué dirán ustedes
si ahora les cuento
de mis dos abuelos
con sus barbas viejas?
Pues uno ha nacido
en Galicia bella...
Por canción de cuna
oyó una muñeira;
tamboril y gaita
llenaron sus fiestas
en tierras de España...
en tierras gallegas...
Y el otro ha nacido
frente al Mar del Norte,
en tierra germana
de hermosas leyendas...
Su nana fue el canto
del cucú en la selva;
los pinos, de nieve
en sus Nochebuenas.. .
Y yo, que orgullosa
me llamo su nieta
tengo, a veces, ganas
de bailar muñeira,
de vestir un traje
de moza gallega
y andar por las calles
de mi patria nueva...
o de pronto siento
toda el alma llena
al oír palabras
de antiguos poemas,
de música y cantos
de Alemania vieja...
¿Qué dirán ustedes
cuando se den cuenta
que hay dos pajaritos
volando en mis venas?
Fuente: http://www.cuentocuentos.net/poesia/120/los-dos-abuelos.html
LAS MANCHAS DE HUMEDAD
Autora: Elsa Bornemann
LAS MANCHAS DE HUMEDAD
Bellas manchas de humedad
en el techo de mi pieza,
forman un país de hadas
justo sobre mi cabeza...
Y antes de que a mi almohada
me venga el sueño a buscar
con la mirada yo viajo
por ese hermoso lugar:
Veo, colgando hacia abajo,
desde una mancha punteada,
a un bicho de San Antonio
con sus alas decoradas.
Un minotauro, demonio
mitad hombre y mitad toro,
descansa en un laberinto
de manchitas color oro.
A su lado, un gallo pinto
de mudo kikirikí
lleva, alrededor del cuello...
(¿qué era eso...? ¡Me perdí!)
No importa. Y hay un camello
que es el del gran rey Melchor,
con una joroba sola
(se dice giba, es mejor).
También encuentro la cola,
flotando por un rincón,
de un gato que es invisible,
pero escucho su ron-ron.
Y un duendecito increíble
(barba postiza mal puesta)
con su cuerpo en tres doblado
usa la mancha que resta.
Si alguien —pobre— nunca tuvo
su cielo raso manchado,
lo invito a que vea el mío,
mágico, bello, encantado...
Fuente: http://www.cuentocuentos.net/poesia/107/las-manchas-de-humedad.html
LAS MANCHAS DE HUMEDAD
Bellas manchas de humedad
en el techo de mi pieza,
forman un país de hadas
justo sobre mi cabeza...
Y antes de que a mi almohada
me venga el sueño a buscar
con la mirada yo viajo
por ese hermoso lugar:
Veo, colgando hacia abajo,
desde una mancha punteada,
a un bicho de San Antonio
con sus alas decoradas.
Un minotauro, demonio
mitad hombre y mitad toro,
descansa en un laberinto
de manchitas color oro.
A su lado, un gallo pinto
de mudo kikirikí
lleva, alrededor del cuello...
(¿qué era eso...? ¡Me perdí!)
No importa. Y hay un camello
que es el del gran rey Melchor,
con una joroba sola
(se dice giba, es mejor).
También encuentro la cola,
flotando por un rincón,
de un gato que es invisible,
pero escucho su ron-ron.
Y un duendecito increíble
(barba postiza mal puesta)
con su cuerpo en tres doblado
usa la mancha que resta.
Si alguien —pobre— nunca tuvo
su cielo raso manchado,
lo invito a que vea el mío,
mágico, bello, encantado...
Fuente: http://www.cuentocuentos.net/poesia/107/las-manchas-de-humedad.html
LA BALLENA BEBÉ
Autora: Elsa Bornemann
LA BALLENA BEBé
Una ballena bebé
(o sea, una ballenita)
por culpa de un pescador
perdió un día a su mamita...
y en su cuna de coral
quedó, entonces, muy solita.
Lloró mucho, acurrucada
bajo su colcha de arena...
pero si el mar es mojado
y sala todas las penas
¿quién diablos iba a notar
sus lágrimas de ballena?
Pero una vez, en que estaba
haciendo tristes pucheros,
se le acercó un submarino,
y como era el primero
que ella veía bajo el mar,
siguió feliz su sendero.
—Pero, ¡ay! ¿qué es eso que
mi periscopio está viendo...?
—así gritó el submarino—.
¿Una ballena siguiendo
la ruta que abro en el mar...?
¿Qué querrá...? ¡Yo no comprendo!
Pero de pronto sintió
una caricia chiquita
en su cara de metal
y oyó que la ballenita
con amor le repetía:
—¡Por fin volviste, mamita!
Y emocionado entendió
el submarino tan duro:
adoptó a la ballenita
su corazón de aire puro
y, desde entonces, van juntos...
Yo los he visto. Lo juro.
Fuente: http://www.cuentocuentos.net/poesia/113/la-ballena-bebe.html
LA BALLENA BEBé
Una ballena bebé
(o sea, una ballenita)
por culpa de un pescador
perdió un día a su mamita...
y en su cuna de coral
quedó, entonces, muy solita.
Lloró mucho, acurrucada
bajo su colcha de arena...
pero si el mar es mojado
y sala todas las penas
¿quién diablos iba a notar
sus lágrimas de ballena?
Pero una vez, en que estaba
haciendo tristes pucheros,
se le acercó un submarino,
y como era el primero
que ella veía bajo el mar,
siguió feliz su sendero.
—Pero, ¡ay! ¿qué es eso que
mi periscopio está viendo...?
—así gritó el submarino—.
¿Una ballena siguiendo
la ruta que abro en el mar...?
¿Qué querrá...? ¡Yo no comprendo!
Pero de pronto sintió
una caricia chiquita
en su cara de metal
y oyó que la ballenita
con amor le repetía:
—¡Por fin volviste, mamita!
Y emocionado entendió
el submarino tan duro:
adoptó a la ballenita
su corazón de aire puro
y, desde entonces, van juntos...
Yo los he visto. Lo juro.
Fuente: http://www.cuentocuentos.net/poesia/113/la-ballena-bebe.html
LA HORA
Autora: Elsa Bornemann
LA BOCA
Palacio rosado
siempre vigilado
-arriba y abajo-
por blancos soldados.
Hay dientes guardianes;
otros, capitanes.
Dos más movedizos,
son dientes postizos.
Hay dientes bebitos:
son los más chiquititos.
Allí está, entre el coro,
un diente de oro.
Es, según la ley,
del palacio el rey.
Entra al comedor
Pepe Tenedor,
y a veces su esposa,
Cuchara Brillosa.
En sus carretillas
hay puré, frutillas,
queso, salsa, huevos
y duraznos nuevos.
Té , café con leche,
carne en escabeche.
Y una vez adentro...
pobres alimentos.
Pero un río de sangre
hoy les quita el hambre.
Se asoma una taza
a ver lo que pasa.
Es que un diente flojo
se viste de rojo,
pues está cansadp
de vivir parado.
Baila, da mil vueltas,
hasta que se suelta.
Al palacio rosado
llega un invitado.
-¡Mis amigos dientes,
los quiere!- les miente.
Lo envuelve un gabán
de papel celofán.
-Deseo entrar
a ver su hogar.
-Caramelo, entra.
Te abrimos la puerta.
-Yo solo me pelo
-dice el caramelo.
Pero este caballero
es feroz guerrero.
Ataca y se cuela
por dientes y muelas.
Hasta que se vaya
sigue la batalla.
-¡Guerra al caramelo!
-¡Guerra al caramelo!
Pero al rey Primero
grita a los guerreros:
-¡Terminen! -les pide-
¡Hay muchos heridos!
Busca en una lista
el nombre del dentista,
y allá va, ligero
el palacio entero.
El dentista apura,
prontito los cura
y todos, contentos,
ponen fin al cuento.
Fuente: http://www.cuentocuentos.net/poesia/58/la-boca.html
LA BOCA
Palacio rosado
siempre vigilado
-arriba y abajo-
por blancos soldados.
Hay dientes guardianes;
otros, capitanes.
Dos más movedizos,
son dientes postizos.
Hay dientes bebitos:
son los más chiquititos.
Allí está, entre el coro,
un diente de oro.
Es, según la ley,
del palacio el rey.
Entra al comedor
Pepe Tenedor,
y a veces su esposa,
Cuchara Brillosa.
En sus carretillas
hay puré, frutillas,
queso, salsa, huevos
y duraznos nuevos.
Té , café con leche,
carne en escabeche.
Y una vez adentro...
pobres alimentos.
Pero un río de sangre
hoy les quita el hambre.
Se asoma una taza
a ver lo que pasa.
Es que un diente flojo
se viste de rojo,
pues está cansadp
de vivir parado.
Baila, da mil vueltas,
hasta que se suelta.
Al palacio rosado
llega un invitado.
-¡Mis amigos dientes,
los quiere!- les miente.
Lo envuelve un gabán
de papel celofán.
-Deseo entrar
a ver su hogar.
-Caramelo, entra.
Te abrimos la puerta.
-Yo solo me pelo
-dice el caramelo.
Pero este caballero
es feroz guerrero.
Ataca y se cuela
por dientes y muelas.
Hasta que se vaya
sigue la batalla.
-¡Guerra al caramelo!
-¡Guerra al caramelo!
Pero al rey Primero
grita a los guerreros:
-¡Terminen! -les pide-
¡Hay muchos heridos!
Busca en una lista
el nombre del dentista,
y allá va, ligero
el palacio entero.
El dentista apura,
prontito los cura
y todos, contentos,
ponen fin al cuento.
Fuente: http://www.cuentocuentos.net/poesia/58/la-boca.html
GALLINA BLANCA
Autora: Elsa Bornemann
GALLINITA BLANCA
Murió mi gallina blanca
—la pigmea—
la de plumas de algodón
y piquito de azalea.
¿Será cierto que hay un cielo
para aves?
¿Cómo lo podrá alcanzar
si el camino no lo sabe?
¿Habrá quizá un ángel gallo
que la oriente,
a mi gallinita ciega,
pequeña bella durmiente?
Quiso irse en primavera,
pobrecita...
Era ella tan romántica,
sentimental y bonita
que tristes gallos juglares
—de madrugada—
cantan un kikirikí
Fuente: http://www.cuentocuentos.net/poesia/111/gallinita-blanca.html
ESPANTAPÁJAROS
Autora: Elsa Bornemann
Espantapájaros
Espantapájaros,
cara de trapo,
estás llorando
desde hace rato.
Tus lagrimones,
color de paja,
los voy guardando
en esta caja
y a los gorriones
—tal cual pediste—
se los doy como
si fuese alpiste...
¡Ya a tu sombrero
de lluvia y plomo
suben ligero!
¡Ya picotean
—muertos de risa—
un remiendito
de tu camisa!
Lo tironean
hasta que vuela
a caballito
de alguna brisa...
y de la suela
de tu botín
—solo y gastado—
sacan piolín.
Espantapájaros,
ojos de trigo,
color prestado...
¡Tienes amigos!
¿No te han contado
que así, sonriendo
—nariz de higo,
cara de hollín—
vas pareciendo
el gran Chaplín?
EL TALLER DE LA SEÑORITA LLUVIA
Autora: Elsa Bornemann
EL TALLER DE LA SEñORITA LLUVIA
Señorita Lluvia,
quiero conocer
en las nubes negras
su hermoso taller.
Señorita Lluvia,
¡véngame a buscar!
tras de la ventana
la voy a esperar.
Qué gotas tan lindas
sabe hacer usted...
Redondas... brillosas.,
que borran mi sed.
Gotas transparentes,
vestidas de gris...
¡Enséñeme a hacerlas!
¡Seré su aprendiz!
Señorita Lluvia,
déjeme pasar...
No tocaré nada.
Yo quiero mirar...
Ah... Me gusta verla
trabajando así...
Su abrazo mojado
regáleme a mí.
Señorita Lluvia,
toque, sea buena,
su charango de agua
que tan dulce suena.
quiero conocer
en las nubes negras
su hermoso taller.
Señorita Lluvia,
¡véngame a buscar!
tras de la ventana
la voy a esperar.
Qué gotas tan lindas
sabe hacer usted...
Redondas... brillosas.,
que borran mi sed.
Gotas transparentes,
vestidas de gris...
¡Enséñeme a hacerlas!
¡Seré su aprendiz!
Señorita Lluvia,
déjeme pasar...
No tocaré nada.
Yo quiero mirar...
Ah... Me gusta verla
trabajando así...
Su abrazo mojado
regáleme a mí.
Señorita Lluvia,
toque, sea buena,
su charango de agua
que tan dulce suena.
EL SUBTERRÁNEO
Autora: Elsa Bornemann
EL SUBTERRáNEO
Bajo la tierra
corre ligero.
Viene y se va...
y yo lo espero.
Sé que es extraño
pero así fue:
del subterráneo
me enamoré.
Lo quiero tanto...
(él no lo sabe).
Oigo su canto:
es como un ave.
Un ave oscura
bajo la calle.
¡Cuánta hermosura
su largo talle!
Yo lo visito
todos los días...
Sólo un ratito...
¡y qué alegría!
Juntos paseamos
túneles viejos
y juntos vamos
lejos... muy lejos..
Pero una noche
como ninguna
mira los coches
(noche sin luna).
Sé que está triste
mi subterráneo...
No ha visto el sol
en tantos años...
corre ligero.
Viene y se va...
y yo lo espero.
Sé que es extraño
pero así fue:
del subterráneo
me enamoré.
Lo quiero tanto...
(él no lo sabe).
Oigo su canto:
es como un ave.
Un ave oscura
bajo la calle.
¡Cuánta hermosura
su largo talle!
Yo lo visito
todos los días...
Sólo un ratito...
¡y qué alegría!
Juntos paseamos
túneles viejos
y juntos vamos
lejos... muy lejos..
Pero una noche
como ninguna
mira los coches
(noche sin luna).
Sé que está triste
mi subterráneo...
No ha visto el sol
en tantos años...
EL REINO DE COSTURA
Autora: Elsa Bornemann
EL REINO DE COSTURA
Sucedió esta aventura
en el Reino de Costura.
Lloró una tarde Dedal:
—¡Ay! ¡Que todo nos va mal!
Y citó a sus compañeros,
juntito al alfiletero.
Con banderas y carteles
llegaron los carreteles.
Entonaron las tijeras
una marcha bochinchera.
Se acercaron los ovillos,
los botones más sencillos,
las agujas de coser
y hasta el último alfiler...
Dedal, nervioso, tosió
tuvo hipo y carraspeó.
De pronto dijo: —¡Atención!,
el Rey Broche de Presión
vive alegre en su castillo
de papel crepé amarillo,
soplando por el balcón
lindas pompas de jabón,
sin saber que estamos tristes
cual canarios sin alpiste...
Hay que ir a visitarlo
a nuestro rey e informarlo!
Todos pronto —¡¡¡Sí!!! —dijeron
y contentos aplaudieron.
—Pues entonces, compañeros,
que suba al alfiletero,
que dé ¡ya! un paso adelante
quien sea representante,
quien se marche como tal
hacia el palacio real
en cajita de carey
a protestar ante el rey.
Doña Aguja de Tejer
dijo: —Yo no sé qué hacer...
El Conde Alfiler de Gancho,
con su bastón y su rancho
y fumando un rico habano
dijo: —Me lavo las manos
Don Carretel de Hilo Rojo
—puro barba y anteojos—
dijo, en una voltereta,
—Es mejor que no me meta.
Alfiler de Cabecita
tarareó una vidalita
y alisándose el vestido
se hizo el desentendido.
El más gordo Ovillo de Hilo
se tomó su té de tilo,
se abanicó, en su sillón,
con la hoja de un malvón
y comentó con desgano:
—Yo no sirvo... soy anciano.
Doña Aguja de Crochet
hizo un paso de ballet
y girando se la vio
pero... desapareció.
Así entonces, cada cual,
se disculpó ante Dedal.
Y se fueron, en hilera,
las agujas... las tijeras...
Arrastrando los carteles,
el grupo de carreteles,
las agujas de coser
y hasta el último alfiler...
Archivó el caso Dedal...
y ya todo siguió igual.
EL REINO DE COSTURA
Sucedió esta aventura
en el Reino de Costura.
Lloró una tarde Dedal:
—¡Ay! ¡Que todo nos va mal!
Y citó a sus compañeros,
juntito al alfiletero.
Con banderas y carteles
llegaron los carreteles.
Entonaron las tijeras
una marcha bochinchera.
Se acercaron los ovillos,
los botones más sencillos,
las agujas de coser
y hasta el último alfiler...
Dedal, nervioso, tosió
tuvo hipo y carraspeó.
De pronto dijo: —¡Atención!,
el Rey Broche de Presión
vive alegre en su castillo
de papel crepé amarillo,
soplando por el balcón
lindas pompas de jabón,
sin saber que estamos tristes
cual canarios sin alpiste...
Hay que ir a visitarlo
a nuestro rey e informarlo!
Todos pronto —¡¡¡Sí!!! —dijeron
y contentos aplaudieron.
—Pues entonces, compañeros,
que suba al alfiletero,
que dé ¡ya! un paso adelante
quien sea representante,
quien se marche como tal
hacia el palacio real
en cajita de carey
a protestar ante el rey.
Doña Aguja de Tejer
dijo: —Yo no sé qué hacer...
El Conde Alfiler de Gancho,
con su bastón y su rancho
y fumando un rico habano
dijo: —Me lavo las manos
Don Carretel de Hilo Rojo
—puro barba y anteojos—
dijo, en una voltereta,
—Es mejor que no me meta.
Alfiler de Cabecita
tarareó una vidalita
y alisándose el vestido
se hizo el desentendido.
El más gordo Ovillo de Hilo
se tomó su té de tilo,
se abanicó, en su sillón,
con la hoja de un malvón
y comentó con desgano:
—Yo no sirvo... soy anciano.
Doña Aguja de Crochet
hizo un paso de ballet
y girando se la vio
pero... desapareció.
Así entonces, cada cual,
se disculpó ante Dedal.
Y se fueron, en hilera,
las agujas... las tijeras...
Arrastrando los carteles,
el grupo de carreteles,
las agujas de coser
y hasta el último alfiler...
Archivó el caso Dedal...
y ya todo siguió igual.
CUENTO CON DOCE NI
Autora: Elsa Bornemann
CUENTO CON DOCE NI
CUENTO CON DOCE NI
Conozco una ardilla
de nombre Azucena...
(ni mala ni buena).
Si tiene apetito
come cucuruchos
(ni pocos ni muchos).
Usa una tableada
falda color guinda
(ni fea ni linda)
y un par de sandalias
de algas marinas
(ni gruesas ni finas).
Con su amigo ardillo
Don Juan Federico
(ni pobre ni rico),
baila ella una jota
bien aragonesa
(ni sueca ni inglesa).
de nombre Azucena...
(ni mala ni buena).
Si tiene apetito
come cucuruchos
(ni pocos ni muchos).
Usa una tableada
falda color guinda
(ni fea ni linda)
y un par de sandalias
de algas marinas
(ni gruesas ni finas).
Con su amigo ardillo
Don Juan Federico
(ni pobre ni rico),
baila ella una jota
bien aragonesa
(ni sueca ni inglesa).
Cuento de mentira
Autora: Elsa Bornemann
CUENTO DE MENTIRA
Ayer me pidió Edelmira
un cuentito de mentira.
Que no, que sí, como ve
este cuento le conté:
"Vi una camaleona
con un camaleón
paseando hace un rato
y un negro ratón,
y para Edelmira
cuento el papelón
de la camaleona
con el camaleón:
Ella iba en bombacha,
él en bombachón.
Ella sin camisa,
él en camisón.
Él llevaba un bolso
y ella un bolsón,
ella con dos manchas
y él con un manchón.
Pero la pareja
me dijo: —Perdón
¡váyase al teatro
si quiere función!
Desaparecemos...
¡Abajo el telón!"
¿Cómo? ¿Qué dice, señor?
¡Hable alto, por favor!
¿Que nunca vi a camaleones
hacer tantos papelones
y ni conozco a Edelmira?
¡Si es un cuento de mentira!
un cuentito de mentira.
Que no, que sí, como ve
este cuento le conté:
"Vi una camaleona
con un camaleón
paseando hace un rato
y un negro ratón,
y para Edelmira
cuento el papelón
de la camaleona
con el camaleón:
Ella iba en bombacha,
él en bombachón.
Ella sin camisa,
él en camisón.
Él llevaba un bolso
y ella un bolsón,
ella con dos manchas
y él con un manchón.
Pero la pareja
me dijo: —Perdón
¡váyase al teatro
si quiere función!
Desaparecemos...
¡Abajo el telón!"
¿Cómo? ¿Qué dice, señor?
¡Hable alto, por favor!
¿Que nunca vi a camaleones
hacer tantos papelones
y ni conozco a Edelmira?
¡Si es un cuento de mentira!
OTRAS POESIAS DE Elsa Bornemann
- Abanico de Fantasía
Dónde dónde
Autora: Elsa Bornemann
DóNDE DóNDE
Dónde dónde
¿Dónde van las mariposas,
dónde van?
¿Las libélulas danzantes,
dónde están?
¿Y esa langosta acróbata
del jardín,
dónde se oculta con su hijo
saltarín?
¿Dónde se esconden mis bichos
cuando llueve?
¿Puede alguien responderme?,
¿alguien puede?
¿Y el torito, a su bonete
de arlequín
lo resguarda como el grillo
a su violín?
Quizá tengan ya las caras
tan mojadas...
y antenas, alitas, patas
empapadas...
Ah... ¡Que el sol ponga ya en marcha
su gran fragua!
Mis bichos no tienen botas
ni paraguas...
Fuente: http://www.cuentocuentos.net/poesia/110/donde-donde.html
DóNDE DóNDE
Dónde dónde
¿Dónde van las mariposas,
dónde van?
¿Las libélulas danzantes,
dónde están?
¿Y esa langosta acróbata
del jardín,
dónde se oculta con su hijo
saltarín?
¿Dónde se esconden mis bichos
cuando llueve?
¿Puede alguien responderme?,
¿alguien puede?
¿Y el torito, a su bonete
de arlequín
lo resguarda como el grillo
a su violín?
Quizá tengan ya las caras
tan mojadas...
y antenas, alitas, patas
empapadas...
Ah... ¡Que el sol ponga ya en marcha
su gran fragua!
Mis bichos no tienen botas
ni paraguas...
Fuente: http://www.cuentocuentos.net/poesia/110/donde-donde.html
El espejo disttraído
Autora: Elsa Bornemann
EL ESPEJO DISTRAíDO
Tengo un espejo distraído.
Me marea con sus olvidos.
Sé que no lo podrán creer
pues —coqueta— me miré ayer
y él, como siempre está en la luna,
no reflejó imagen alguna.
Por supuesto, yo me asusté;
muy enojada lo reté.
Él, entonces, se disculpó
y enseguida me dibujó...
mas con la cara empañada
y media trenza borroneada.
Adivinen lo que pasó
cuando mi tío se miró
utilizando una gran lupa
y teniendo la gata a upa...
Pues mi espejo tan distraído
hizo una mezcla, confundido,
y mi tío se vio con cola,
bigotes, una mano sola,
el chaleco descolorido
y su cigarro en dos partido.
¡Y la gata casi se mata
al reflejarse con corbata!
Tengo un espejo distraído.
Me marea con sus olvidos.
Sé que no lo podrán creer
pues —coqueta— me miré ayer
y él, como siempre está en la luna,
no reflejó imagen alguna.
Por supuesto, yo me asusté;
muy enojada lo reté.
Él, entonces, se disculpó
y enseguida me dibujó...
mas con la cara empañada
y media trenza borroneada.
Adivinen lo que pasó
cuando mi tío se miró
utilizando una gran lupa
y teniendo la gata a upa...
Pues mi espejo tan distraído
hizo una mezcla, confundido,
y mi tío se vio con cola,
bigotes, una mano sola,
el chaleco descolorido
y su cigarro en dos partido.
¡Y la gata casi se mata
al reflejarse con corbata!
Tengo un espejo distraído.
Me marea con sus olvidos.
Sé que no lo podrán creer
pues —coqueta— me miré ayer
y él, como siempre está en la luna,
no reflejó imagen alguna.
Por supuesto, yo me asusté;
muy enojada lo reté.
Él, entonces, se disculpó
y enseguida me dibujó...
mas con la cara empañada
y media trenza borroneada.
Adivinen lo que pasó
cuando mi tío se miró
utilizando una gran lupa
y teniendo la gata a upa...
Pues mi espejo tan distraído
hizo una mezcla, confundido,
y mi tío se vio con cola,
bigotes, una mano sola,
el chaleco descolorido
y su cigarro en dos partido.
¡Y la gata casi se mata
al reflejarse con corbata!
Fuente: http://www.cuentocuentos.net/poesia/95/el-espejo-distraido.html
EL ESPEJO DISTRAíDO
Tengo un espejo distraído.
Me marea con sus olvidos.
Sé que no lo podrán creer
pues —coqueta— me miré ayer
y él, como siempre está en la luna,
no reflejó imagen alguna.
Por supuesto, yo me asusté;
muy enojada lo reté.
Él, entonces, se disculpó
y enseguida me dibujó...
mas con la cara empañada
y media trenza borroneada.
Adivinen lo que pasó
cuando mi tío se miró
utilizando una gran lupa
y teniendo la gata a upa...
Pues mi espejo tan distraído
hizo una mezcla, confundido,
y mi tío se vio con cola,
bigotes, una mano sola,
el chaleco descolorido
y su cigarro en dos partido.
¡Y la gata casi se mata
al reflejarse con corbata!
Tengo un espejo distraído.
Me marea con sus olvidos.
Sé que no lo podrán creer
pues —coqueta— me miré ayer
y él, como siempre está en la luna,
no reflejó imagen alguna.
Por supuesto, yo me asusté;
muy enojada lo reté.
Él, entonces, se disculpó
y enseguida me dibujó...
mas con la cara empañada
y media trenza borroneada.
Adivinen lo que pasó
cuando mi tío se miró
utilizando una gran lupa
y teniendo la gata a upa...
Pues mi espejo tan distraído
hizo una mezcla, confundido,
y mi tío se vio con cola,
bigotes, una mano sola,
el chaleco descolorido
y su cigarro en dos partido.
¡Y la gata casi se mata
al reflejarse con corbata!
Tengo un espejo distraído.
Me marea con sus olvidos.
Sé que no lo podrán creer
pues —coqueta— me miré ayer
y él, como siempre está en la luna,
no reflejó imagen alguna.
Por supuesto, yo me asusté;
muy enojada lo reté.
Él, entonces, se disculpó
y enseguida me dibujó...
mas con la cara empañada
y media trenza borroneada.
Adivinen lo que pasó
cuando mi tío se miró
utilizando una gran lupa
y teniendo la gata a upa...
Pues mi espejo tan distraído
hizo una mezcla, confundido,
y mi tío se vio con cola,
bigotes, una mano sola,
el chaleco descolorido
y su cigarro en dos partido.
¡Y la gata casi se mata
al reflejarse con corbata!
Fuente: http://www.cuentocuentos.net/poesia/95/el-espejo-distraido.html
Casita de papel
Autora: Elsa Bornmann
CASITA DE PAPEL
La casita de los versos
es de papel y chiquita,
pero allí cabe de todo
lo que uno necesita
en sus siete habitaciones
con sus siete ventanitas:
En una hay sueños violetas,
hay en la otra, sonrisas;
en la tercera, un gigante
bien dibujado con tiza
que guarda hermosas palabras
debajo de la camisa...
En la cuarta habitación
un cofre con musiquitas;
en la quinta, dos espejos
para ver cosas bonitas...
(por uno se ven los pájaros
y por el otro, estrellitas...).
En la sexta habitación
cubre paredes y suelo,
un jardín de tulipanes
con césped de terciopelo
y escalera-caracol
para ir a bailar al cielo.
En la séptima hay dos lunas
en el fondo de un baúl:
una huele a azúcar tibia,
la otra a perfume azul...
una usa hebillas de oro,
la otra moños de tul.
¡Ay! ¡Qué casa primorosa,
de papel y tan chiquita!
pero... . ¿han visto?, cabe todo
lo que uno necesita
en sus siete habitaciones
con sus siete ventanitas.
Fuente: http://www.cuentocuentos.net/poesia/96/casita-de-papel.html
CASITA DE PAPEL
La casita de los versos
es de papel y chiquita,
pero allí cabe de todo
lo que uno necesita
en sus siete habitaciones
con sus siete ventanitas:
En una hay sueños violetas,
hay en la otra, sonrisas;
en la tercera, un gigante
bien dibujado con tiza
que guarda hermosas palabras
debajo de la camisa...
En la cuarta habitación
un cofre con musiquitas;
en la quinta, dos espejos
para ver cosas bonitas...
(por uno se ven los pájaros
y por el otro, estrellitas...).
En la sexta habitación
cubre paredes y suelo,
un jardín de tulipanes
con césped de terciopelo
y escalera-caracol
para ir a bailar al cielo.
En la séptima hay dos lunas
en el fondo de un baúl:
una huele a azúcar tibia,
la otra a perfume azul...
una usa hebillas de oro,
la otra moños de tul.
¡Ay! ¡Qué casa primorosa,
de papel y tan chiquita!
pero... . ¿han visto?, cabe todo
lo que uno necesita
en sus siete habitaciones
con sus siete ventanitas.
Fuente: http://www.cuentocuentos.net/poesia/96/casita-de-papel.html
Arañas modernas
Autora: Elsa Bornemann
ARAñAS MODERNAS
Paca es una araña
que —con arte y maña—
puso una botica
con su tía rica
allá, en el tejado
de un supermercado.
Y no hay quien atienda
como ella la tienda
pues vende de todo
con sus buenos modos:
tapados finitos
de piel de mosquito,
libros de bordado,
ñandutí importado...
¡y hasta maquinitas
de tejer chiquitas!
Arañas —¡horror!—
modernas, señor.
Ya nadie se extraña
viendo a las arañas
que en tienda de Paca
su crédito sacan
(a pagar —por vez—
seis moscas al mes)
porque necesitan
una maquinita.
Paca, con paciencia,
enseña la ciencia
de tejer las telas
a máquina y vela
sobre una columna
dando a sus alumnas
clases de tejido...
Es tan divertido
verlas en sus sillas
de ala de polilla,
veinticuatro horas
con la profesora
que en aquel tejado,
cual disco rayado,
su lección reitera,
con voz arañera...
”Aprendan y tejan,
niñas arañitas...
Así se manejan
estas maquinitas...”
Fuente: http://www.cuentocuentos.net/poesia/101/aranas-modernas.html
ARAñAS MODERNAS
Paca es una araña
que —con arte y maña—
puso una botica
con su tía rica
allá, en el tejado
de un supermercado.
Y no hay quien atienda
como ella la tienda
pues vende de todo
con sus buenos modos:
tapados finitos
de piel de mosquito,
libros de bordado,
ñandutí importado...
¡y hasta maquinitas
de tejer chiquitas!
Arañas —¡horror!—
modernas, señor.
Ya nadie se extraña
viendo a las arañas
que en tienda de Paca
su crédito sacan
(a pagar —por vez—
seis moscas al mes)
porque necesitan
una maquinita.
Paca, con paciencia,
enseña la ciencia
de tejer las telas
a máquina y vela
sobre una columna
dando a sus alumnas
clases de tejido...
Es tan divertido
verlas en sus sillas
de ala de polilla,
veinticuatro horas
con la profesora
que en aquel tejado,
cual disco rayado,
su lección reitera,
con voz arañera...
”Aprendan y tejan,
niñas arañitas...
Así se manejan
estas maquinitas...”
Fuente: http://www.cuentocuentos.net/poesia/101/aranas-modernas.html
Caracolada
Autora: Elsa Bornemann
CARACOLADA
Miren qué pareja
rara y elegante:
caracola enana,
caracol gigante.
Pasan por la playa
con la carpa a cuestas,
(para no perderla
se la llevan puesta).
Él usa un sombrero
de paja, bonito,
por dos agujeros
salen sus cuernitos.
Y su novia enana
luce, femenina,
anteojos blancos
y una capelina.
Con finos bermudas
él va por la playa
y la caracola
con bikini a rayas.
Pero un viento loco
los burla soplando
y allá, por el aire,
se lleva volando
bikini, anteojos,
sombreros, bermudas...
El queda sin ropas
y ella... ¡desnuda!
El caracol, triste,
tras ellos se lanza
y aunque corre y corre,
nunca los alcanza.
Y sin capelina,
sombrero ni guantes:
caracola enana,
caracol gigante.
Fuente: http://www.cuentocuentos.net/poesia/108/caracolada.html
CARACOLADA
Miren qué pareja
rara y elegante:
caracola enana,
caracol gigante.
Pasan por la playa
con la carpa a cuestas,
(para no perderla
se la llevan puesta).
Él usa un sombrero
de paja, bonito,
por dos agujeros
salen sus cuernitos.
Y su novia enana
luce, femenina,
anteojos blancos
y una capelina.
Con finos bermudas
él va por la playa
y la caracola
con bikini a rayas.
Pero un viento loco
los burla soplando
y allá, por el aire,
se lleva volando
bikini, anteojos,
sombreros, bermudas...
El queda sin ropas
y ella... ¡desnuda!
El caracol, triste,
tras ellos se lanza
y aunque corre y corre,
nunca los alcanza.
Y sin capelina,
sombrero ni guantes:
caracola enana,
caracol gigante.
Fuente: http://www.cuentocuentos.net/poesia/108/caracolada.html
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